Asesinan a Berta Cáceres, líder indígena de Honduras

Berta Cáceres  (4 de marzo de 1973 — La Esperanza, Honduras, 3 de marzo de 2016), defensora de vida, del territorio, de los ríos. Luchadora por los derechos de los Pueblos y activista contra el sistema capitalista, patriarcal y racista, fue asesinada cobardemente y ha puesto de luto a todo el mundo “despierto”, en consideración al llamado que hiciese el 2015 al recibir el premio Goldman: …Despertemos, despertemos humanidad ya no hay tiempo. Nuestras conciencias serán sacudidas, por el hecho de estar solo contemplando la autodestrucción basada en la depredacción: capitalista, racista y patriarcal.”


GUSTAVO CASTRO, HERIDO DURANTE EL ASESINATO DE BERTA CACERES
Durante la madrugada de hoy 3 de marzo del 2016, personas armadas y con lujo de violencia irrumpieron en la vivienda y asesinaron a la compañera hondureña Berta Cáceres, fundadora del COPINH en el sector “La Esperanza”, departamento del Intibucá al sur-occidente de Honduras.
En los hechos fue herido nuestro compañero Gustavo Castro Soto, mexicano e integrante de la Organización Otros Mundos Chiapas/Amigos de La Tierra México, la Red Mexicana de Afectados por la Minería (REMA) y el Movimiento Mesoamericano contra el Modelo Extractivo Minero (M4), de tal suerte que logró sobrevivir y con ello convertirse en un actor clave para las investigaciones que esclarezcan el asesinato de nuestra compañera Berta.
Tanto Berta como Gustavo son dos personas de reconocida lucha social y ambiental a nivel internacional, lo que muestra la coherencia de su vida dedicada a la defensa de los derechos de los pueblos indígenas y campesinos, a quienes han acompañado en sus procesos de resistencias para que de forma organizada y pacífica, eviten que el proyecto neoliberal de los gobiernos regionales se apropien del territorio mesoamericano, a través de sus proyectos extractivos de muerte.
En el contexto del terrible asesinato de la querida Berta Cáceres, solicitamos al Gobierno de Honduras su pronta atención, intervención y seguimiento a este lamentable y gravísimo suceso en la vida del pueblo hondureño. Requerimos proporcione todas las medidas jurídicas y políticas posibles que garanticen protección inmediata a nuestro compañero Gustavo Castro para que, una vez que haya brindado su declaración ante el Estado Hondureño, pueda regresar sin contratiempos a México.
En estos momentos es fundamental garantizar la protección y la vida de nuestro compañero Gustavo Castro por el relevante papel que su vivencia adquirió en este lamentable asesinato.
Así mismo se garantice la seguridad de todos los miembros de la Coordinadora General del concejo cívico de organizaciones Populares e Indígenas (COPINH).

DECLARACION PUBLICA

El asesinato de la lideresa Berta Cáceres, dirigente del pueblo lenca, es la expresión máxima de la creciente persecución a los defensores y defensoras del agua y de la vida, llevada adelante por quienes buscan depredar los territorios. Exigimos justicia ante este nuevo crimen y solidarizamos con la familia, la organización “Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (Copinh)” y los defensores y defensoras de los derechos humanos. Rechazamos categóricamente este nuevo atentado que busca amedrentar y descabezar la resistencia de los territorios amenazados por megaproyectos. 

El cobarde asesinato de Berta, quien ya contaba con medidas cautelares de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos por reiteradas amenazas de muerte, ocurrió en la madrugada de este 3 de marzo cuando su propio domicilio fue invadido. La semana pasada, en conferencia de prensa, la lideresa había denunciado el asesinato de cuatro dirigentes campesinos y había rechazado la instalación de bases norteamericanas en su territorio. Este crimen sin duda está enmarcado en la expansión del extractivismo que estamos sufriendo en América Latina. Cada bosque, cada río, cada cerro sobreexplotado y cada comunidad que se levanta, implora porque este avasallamiento se detenga, denunciando que se están vulnerando los derechos humanos, especialmente a los pueblos indígenas y a las mujeres. 

Recordaremos a Berta como una gran luchadora, cuya única arma fue su voz. Levantando el respeto a los derechos sociales y ambientales, ella construyó su liderazgo en la resistencia contra la instalación de represas hidroeléctrica y de la minería en territorios indígena, lo que el 2015 fue reconocido al ganar el premio Goldman o Nobel alternativo.

Exigimos al gobierno hondureño que aclare y condene a los responsables de este bestial asesinato, puesto que -de lo contrario- el silencio los vuelve cómplices, más aún considerando el marco de violencia estructural, la crisis económica y el reciente lanzamiento del programa económico que pretende impulsar la generación eléctrica mediante centrales hidroeléctricas sin consulta alguna a sus habitantes.

Queremos hacer un llamado a no dejarnos amedrentar ante esta gran pérdida, sino más bien a fortalecer las articulaciones regionales en la defensa de nuestros ríos, nuestros bienes comunes, nuestros territorios, el agua y la vida. Sabemos que es difícil, mas el tiempo nos dará la razón.



Organizaciones en Resistencia del territorio de Chile

Acción por la Tierra/EarthAction Santiago
Agrupación de exPresas y exPrersos Políticos, Valparaíso
Agrupación de Familiares y Amigos de Ejecutados Políticos y Detenidos desaparecidos de Atacama
Agrupación de pequeños regantes y no regantes del río Mostazal, Limarí
Amerindia Chile
Asamblea por el Agua del Guasco Alto
Asociación Chilena de ONG (Acción)
Asociación Chilena de Voluntarios (ACHV)
Asociación Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas, ANAMURI.
Atacama Limpio
Casa de Mujeres de Ngulumapu
Centro Cultural Social y del Medio Ambiente, CEIBO
Centro Cultural Wixal Kimvn de Padre Hurtado
Centro Ecuménico Diego de Medellín
Coalición Ecuménica por el Cuidado de la Creación
Colectivo “Mujeres de Zonas de Sacrificio”, Valparaíso
Colectivo de Acción por Palestina
Colectivo Ecologista Aire Puro
Colectivo informativo Mapuche Mapuexpress
Colectivo Quillahuaira
Colectivo VientoSur
Comisión Ética Contra la Tortura
Comité de Refugiados Peruanos en Chile
Comité Oscar Romero
Comunidad Evangélica Luterana de Hualpen, Bío Bio.
Consejo de Defensa del Valle del Huasco
Consejo Ecológico de Molina
Cooperativa APACHETA
Corporación Privada para el Desarrollo de Aysén (CODESA)
Diario El Itihue de San Carlos
Ecoceanos
Radio del mar
Ecosistemas
Editorial Quimantú
Espacio Liberado El Jardín
Fundación Habitar
Grupo de trabajo por Derechos Colectivos (Chile – Wallmapu)
Grupo ETC, México
Grupo Huari
Huerto Comunitario La Berenjena, La Florida
International Graduate Centre for the Study of Culture (GCSC), Justus-Liebig University Giessen
Justicia Paz e Integridad de la Creación, Araucanía
LEASUR, Litigación estructural en DDHH
Marcha Mundial de las Mujeres – Chile
Mingakuti
Movimiento de defensa por el Acceso al Agua, la Tierra y la protección del Medioambiente, MODATIMA de Petorca.
Movimiento en defensa del Medioambiente, Los Choros, Coquimbo. Movimiento Ciudadano de Pirque
Movimiento Social por la Recuperación del Agua y la Vida.
Ñuble Libre
Observatorio Aguas
Observatorio de Conflictos Mineros en América Latina, OCMAL
Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales, OLCA
Oficina de Justicia, Paz e Integridad de la Creación, Sociedad Misionera de San Columbano.
ONG Estudios Territoriales Aplicados Choapa
ONG Socioeducativa Trafkintu
Organización Ciudadana y Ambiental de Salamanca
Organización VIVE CURACAUTÍN (Región Araucanía, Chile)
Pastoral Salvaguarda de la Creación, Valle del Huasco
Programa radial mapuche Wixage anai
Programa Radial Semillas de Agua
Radio Placeres de Valparaíso
Red Ambiental Norte
Red de acción en plaguicidas y sus alternativas en América Latina, RAP-AL
Red de Acción por los Derechos Ambientales (RADA)
Red de Comunicación Mapuche Wallmapu
Red de Semillas Libres de Chile
Red Metropolitana no Alto Maipo
Red por la Defensa de la Precordillera, Panul Parque Comunitario
Red por la defensa de los Territorios Wallmapu (Chile)
SOS Huasco
Valles en Movimiento

Yo no quiero transgénicos en Chile



A partir del golpe del estado del 2009, Honduras ha sido testigo de un explosivo aumento de megaproyectos que significa destrucción ambiental y el saqueo de pueblos originarios. Casi el 30 por ciento del territorio nacional había sido destinado a concesiones mineras, estableciendo una demanda de energía barata para impulsar futuras operaciones mineras. Para satisfacer esta necesidad, el gobierno aprobó cientos de proyectos de represas hidroeléctricas en todo el país, privatizando ríos, territorios, y desplazando comunidades.
Entre estos proyectos está el proyecto de la represa de Agua Zarca, un proyecto  de la empresa hondureña Desarrollos Energéticos SA (DESA) y la compañía  china  Sinohydro, la mayor constructora de represas del mundo. El proyecto  Agua Zarca, cuya construcción se llevaría a cabo en el sagrado Río Gualcarque, fue aprobado sin previa consulta del pueblo Lenca—una violación de tratados internacionales que rigen los derechos de los pueblos indígenas. La represa impediría el abastecimiento del agua, comida y medicina para cientos de personas de la comunidades lencas y violaría su derecho a manejar y vivir de la tierra de forma sostenible.
Berta Cáceres, mujer Lenca, creció durante la etapa de violencia que se propagó en Centroamérica en los años ochenta. Su madre, una partera y activista social, dio amparo y cuidó a refugiados de El Salvador, enseñándole a sus hijas e  hijos pequeños la importancia de defender a los pueblos desposeídos.
Cáceres llegó a ser una estudiante activista y en 1993 fue cofundadora del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH), cuyo objetivo fundacional fue hacer frente a las crecientes amenazas que representa la tala ilegal, defendiendo los derechos del pueblo Lenca y mejorando sus condiciones de vida.
En el 2006, miembros de la comunidad de Río Blanco buscaron ayuda y se organizaron con COPINH. Habían visto llegar a su pueblo un gran flujo de maquinaria y equipo de construcción. No tenían ninguna idea para qué era la construcción o quién estaba detrás de ese proyecto. Lo que sí sabían era que una agresión contra el río– un lugar de importancia espiritual para el pueblo lenca– era un acto contra la comunidad, contra su libre voluntad y su autonomía.
Con mandatos por parte de miembros de las comunidades locales en cada momento del proceso, Cáceres empezó a dirigir una campaña en contra de la represa hidroeléctrica de Agua Zarca. Interpuso demandas a las autoridades gubernamentales, acompañada de miembros comunitarios en los viajes que hacía a Tegucigalpa. Junto con la comunidad, Cáceres organizó asambleas locales en la cual la gente de Río Blanco hizo votaciones en contra de la represa, y lideró una protesta en la cual la comunidad pudo exigir de forma pacífica su legítimo derecho a decidir por sí mismos si querían el proyecto.
La campaña también buscó apoyo en la comunidad internacional, presentando el caso frente a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y haciendo apelaciones en contra de los financistas del proyecto, como por ejemplo, la Corporación Financiera Internacional, (CFI), la rama del sector privado del Banco Mundial.
Ignorando esas apelaciones, el gobierno nacional y los alcaldes locales seguían avanzando en sus planes. Tergiversaron apuntes de una reunión comunitaria para presentar una falsa imagen de aprobación unánime para la represa, y ofrecieron dinero en efectivo a personas de la comunidad local a cambio de sus firmas en documentos en que declaraban su apoyo para el proyecto.
En abril del 2013, Cáceres organizó un bloqueo de una carretera para impedirle a DESA el acceso a las instalaciones para la construcción de la represa. Utilizando un sistema de alertas cuidadosamente organizado para mantener informados a todos, el pueblo Lenca mantuvo una fuerte y pacífica presencia, turnándose entre amigos, amigas y miembros de familia por semanas enteras a la vez. Durante más de un año, el bloqueo hizo resistencia contra múltiples intentos de desalojo y violentos ataques por parte de contratistas de seguridad militarizada y los cuerpos armados hondureños.
Muchos conocen el clima violento de Honduras, pero pocas personas entienden que sus víctimas son los activistas ambientales y de derechos humanos. Tomás García, un líder Lenca de Río Blanco, fue muerto a balazos durante una protesta pacífica frente a la oficina del proyecto hidroeléctrico. Otros han sido atacados con machetes, desprestigiados, detenidos y torturados. No se ha enjuiciado a ninguno de los responsables.
Contra viento y marea, los esfuerzos de Cáceres y la comunidad Lenca triunfaron en mantener el equipo de construcción fuera de la zona donde se construiría la represa Agua Zarca. A finales del 2013, Sinohydro dio por terminado su contrato con DESA, señalando públicamente como motivo la continua resistencia comunitaria y la indignación frente a la muerte de Tomás. Agua Zarca sufrió otro golpe aún cuando la CFI retiró su financiación, citando como motivo inquietudes sobre violaciones a los derechos humanos. Hasta la fecha, se ha detenido efectivamente la construcción del proyecto.
Lo que no ha cesado son las amenazas de muerte contra Cáceres. Su asesinato no sorprendería a sus colegas, quienes tienen preparada una elegía que esperan nunca tener que usar. A pesar de los riesgos, Cáceres mantiene una presencia pública para así poder continuar su trabajo. Cáceres espera que la victoria en Agua Zarca brinde esperanza a aquellos activistas que luchan en contra del desarrollo irresponsable y depredador en Honduras y en toda América Latina.
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