Al otro extremo de la raíz latinoamericana. Radio, Soberanía y Comunización

México. Oaxaca. Comunidad Santa María de Jicaltepec.
  El siguiente reportaje narra la experiencia comunicacional de un grupo de indígenas y mestizos que, organizados en torno a la radio-difusión, subvierten el espacio-tiempo de su territorio al ritmo de la cumbia costeña, corridos, sones y fandangos. Transmitiendo su cultura antagonica e identidad.
Radio Ñu Kaan, la radio de Jicaltepec

Por Aldo Santiago, Elis Monroy, Regina López y Romeo LopCam


A pocos kilómetros de Pinotepa Nacional, en Oaxaca, se encuentra Santa María Jicaltepec, una comunidad que se construyó rodeando piedras inmensas, entre arroyos y senderos que aíslan las casas del paso de los autos. Junto a la agencia municipal, se encuentra la cabina de Radio Ñuu Kan, un proyecto de radio comunitaria que desde hace cinco años es sintonizada desde la montaña hasta la costa en el 102.1 de FM, por comunidades de origen mestizo, negro y mixteco.
El día de hoy la mayoría de la programación es de contenido lúdico, mucha música de la región, cumbia costeña, corridos, sones y fandangos, música de otros géneros más modernos, complacencias para quienes piden canciones; pero también materiales sobre derechos humanos, equidad de género, identidad, defensa del territorio, derechos de los pueblos y ocasionalmente radionovelas. El único requisito es que se apeguen a los principios de la radio que son: el servicio a la comunidad, la independencia frente a los partidos políticos, el respeto e independencia frente a las distintas religiones y no regirse por una lógica comercial. Yesica, una de las integrantes de la radio nos comenta:
Queremos hablar de las problemáticas que viven nuestras comunidades: violencia hacia las mujeres, divisionismo por partidos políticos, la construcción de proyectos que benefician a los grupos de poder, las minerías, las construcciones de las presas que afectan a nuestros pueblos.
Cristóbal, uno de los fundadores y quien nos recibió en Jicaltepec, nos cuenta que la historia de Radio Ñu Kaan se remonta al año 2009, cuando en dicho pueblo hubo un proceso de movilización para exigir la administración de sus recursos. Fue entonces que un grupo de mujeres de la comunidad, una organización llamada Época que trabajaba en la costa y un colectivo estudiantil de la Ciudad de México, conjuntaron esfuerzos para montarla. En 2010, la radio se instaló, reconociéndose como un medio de fácil acceso y abierto para la gente no sólo de Jicaltepec, sino de todas las comunidades a donde llega la señal, e impulsando a pesar de las dificultades y prejuicios que pudieran existir, la convivencia entre los diferentes grupos étnicos que habitan la región.
En ese entonces sólo había tres estaciones en la zona, por lo que la aparición de Ñuu Kan se percibió por algunos grupos perredistas como un instrumento de poder, lo que ocasionó que el proyecto tuviera que enfrentar agresiones. Aunque al principio parecieron hechos aislados, las compañeras que estaban en la cabina fueron agredidas verbalmente en varias ocasiones, e incluso llegaron a amenazarlas de violación.
Fue hasta 2011 que se robaron un transmisor de 100 watts, que la comunidad se reunió en una asamblea para respaldar a la radio y para decirle a la autoridad comunitaria que tenía que velar por la seguridad del proyecto. Desde entonces quedó asentado en un acta que la asamblea de Jicaltepec respalda a Radio Ñu Kaan. A partir de ese momento la radio reforzó sus estrategias para buscar una mayor integración de la comunidad.
En los primeros años de la radio, jóvenes de Jicaltepec se acercaron a la cabina, pero con el paso del tiempo la fueron abandonando y ha sido difícil que la gente se involucre mediante el trabajo voluntario. 
Actualmente estudiantes de comunidades cercanas, como Pinotepa Nacional y Pinotepa de Don Luis, colaboran tanto en cuestiones técnicas como en la creación de contenidos, lo que ha ayudado a que poco a poco la identidad comunitaria de Radio Ñu Kaan rebase los límites de Jicaltepec y se involucre con los procesos de las comunidades vecinas. Nos comenta Cristóbal:
Nosotros vemos que la radio comunitaria no es nada más de esta comunidad, sino de aquel que asume que también le sirve esta radio.
Con el paso de los años han ido apareciendo y a la vez resolviéndose diferencias entre las posturas de quienes impulsaron el proyecto. Una de estas se dio en torno a su posible regularización. Por un lado la gente de Oaxaca prefería que la emisora contara con un permiso o concesión, lo que les protegería de que el gobierno se llevara el equipo e incluso de posibles arrestos. Por otro, las personas que provenían de la Ciudad de México apelaban a que los pueblos originarios tienen el derecho de hacer uso del espectro radiofónico para comunicarse e informarse sin tener que hacer ningún trámite. El debate duró algunos años, al final estas últimas concluyeron que a pesar de sus posturas en favor de la autonomía, cada contexto tiene su lógica y que la comunidad de Santa María Jicaltepec sólo quiere ejercer sus derechos ya asentados en la Constitución. Así, cuando en 2014 vino la reforma a la ley de telecomunicaciones se decidió que se llevarían a cabo los trámites.

Las radios comunitarias vienen a hacerles contraposición a las radios comerciales porque se dedican a informar lo que acontece en las comunidades  y tal vez las ven como ilegales porque informan justamente eso y para ellos es como atacarlos desde cierto ángulo.
Gaby, integrante de Radio Ñu Kaan.
La nueva ley presume que tiene por objeto regular el uso, aprovechamiento y explotación del espacio radioeléctrico. Antes de esta reforma existían las figuras de permiso y concesión. En el nuevo régimen sólo se contemplan los siguientes tipos de concesión:
  • Uso comercial. Para personas físicas y morales cuyo fin es el lucro.
  • Uso público. Para gobiernos de todos los niveles, órganos constitucionales autónomos e instituciones educativas de carácter público.
  • Uso privado. Con fines de experimentación y comprobación de la viabilidad técnica y económica de nuevas tecnologías.
  • Uso social. Dirigido a aquellos medios que prestan servicios «culturales, científicos, educativos o a la comunidad, sin fines de lucro».
Este último puede ser promovido por instituciones educativas de carácter privado, organizaciones de la sociedad civil (uso social comunitario), o pueblos indígenas (uso social indígena). El periodo de vigencia una vez otorgada la concesión es de 15 años.
Sin embargo, estas definiciones dejan sin cabida a radios como Ñu Kaan, porque por ejemplo, limitan mucho la posibilidad de autogestionarse al promover que dependan del presupuesto gubernamental, lo que pone en riesgo la autonomía de sus contenidos y la permanencia del proyecto. Por otra parte, cada uso se define mediante lineamientos que restringen el tipo de programas a emitir o la forma en que se organizan.
Al respecto, Cristóbal comentó:
Nosotros nos consideramos una radio comunitaria o una radio que busca ser comunitaria. Pues bueno, si nosotros entramos como radio comunitaria tendríamos que constituirnos como una asociación civil, entonces se nos hace contradictorio que una radio comunitaria tenga que tener ese aval. Si no, tenemos que ser una radio indígena pero el objetivo de una radio indígena es meramente la reproducción de la cultura, pero no te permite problematizar en otros sentidos, como los derechos humanos y del territorio.
Lo difícil de apegarse a estos lineamientos, así como de llevar a cabo los trámites necesarios, ha dificultado que se complete el proceso de regularización, pues implica mucha pérdida de tiempo y demanda bastante energía. Al platicar con quienes participan en radios de comunidades cercanas como Estéreo Ndoso y Estéreo Lluvia, nos dimos cuenta de que existe un sentir compartido en mayor o menor grado, de que dicho proceso no es sensible con las necesidades de las radios comunitarias. No obstante continúa la política de confiscamiento de equipos, que según la nueva ley podrían ser asignados por el gobierno a quienes considere pertinente.
«Los que se quedaron» no encajan en las definiciones del Estado

Jicaltepec en mixteco se dice Ñu Kaan, Ñu significa «pueblo», y Kaan «los que se quedaron» o «los que se acostumbraron». Cuenta la leyenda que esta comunidad se fundó cuando un grupo de mixtecos y mixtecas de la montaña venían de regreso de la costa cargados con productos del mar, cuando entonces una de las mujeres inició labor de parto. Como esas tierras eran un lugar de descanso habitual, las eligieron para detenerse unos días y atender la emergencia. Luego de que nació el bebé, notaron que cerca había muchos ojos de agua y jícaras, por lo que decidieron quedarse.
Esta vez, la radio también decidió quedarse, esperemos que cuenten con la misma suerte que ha tenido la comunidad y cada vez sean más fuertes.
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